Australia firma el contrato de sus nuevas fragatas Mogami

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Australia dio un paso decisivo en la modernización de su flota de superficie tras formalizar el contrato con Mitsubishi Heavy Industries (MHI) para la construcción de las primeras fragatas de la nueva clase Mogami, seleccionadas como la futura plataforma de combate de propósito general de la Marina Real Australiana dentro del Proyecto SEA 3000. El acuerdo representa uno de los programas navales más importantes emprendidos por el país en las últimas décadas y constituye, además, el mayor contrato de exportación de material de defensa alcanzado por Japón desde la flexibilización de su política de exportaciones militares.

11 fragatas para reemplazar a la clase ANZAC

El programa contempla la incorporación de 11 fragatas, destinadas a reemplazar progresivamente a los buques de la clase ANZAC, que han constituido durante años uno de los principales componentes de la flota australiana. Conforme al acuerdo firmado, las tres primeras unidades serán construidas en Japón por Mitsubishi Heavy Industries, mientras que las ocho restantes se fabricarán en Australia, en el complejo naval de Henderson, Australia Occidental, mediante un amplio proceso de transferencia de tecnología y conocimientos industriales.

Por qué Australia eligió el diseño japonés

La selección del diseño japonés fue el resultado de un proceso de evaluación internacional en el que participaron varios fabricantes europeos y asiáticos. Según el Ministerio de Defensa australiano, la propuesta basada en la versión modernizada de la fragata Mogami destacó por su bajo nivel de riesgo técnico, su grado de madurez y la posibilidad de incorporarla al servicio en plazos reducidos, un aspecto considerado prioritario dentro del plan de renovación de la flota.

Una plataforma de 6.200 toneladas y baja detectabilidad

Las nuevas fragatas desplazarán aproximadamente 6.200 toneladas a plena carga y estarán diseñadas para cumplir misiones de escolta, defensa aérea, guerra antisubmarina, vigilancia marítima y protección de líneas de comunicación estratégicas. El diseño incorpora una arquitectura con características de baja detectabilidad, un elevado nivel de automatización y sistemas de combate preparados para operar en escenarios multidominio junto a otras unidades navales y aéreas.

Sistema de armas y sensores

Entre sus principales capacidades se encuentra la integración de:
Además, dispondrán de cubierta y hangar para operar helicópteros MH-60R Seahawk y vehículos aéreos no tripulados, ampliando su flexibilidad para misiones de reconocimiento, vigilancia y guerra antisubmarina.

Entrega en 2029 y entrada en servicio en 2030

El cronograma del programa prevé que la primera fragata sea entregada en 2029 e ingrese en servicio operativo en 2030, permitiendo iniciar el relevo gradual de la clase ANZAC sin afectar la disponibilidad de la flota australiana. Paralelamente, la construcción de las unidades posteriores en territorio australiano busca fortalecer la industria naval nacional, generar empleo especializado y desarrollar capacidades industriales que puedan respaldar futuros programas de construcción militar.

Un nuevo capítulo en la alianza con Japón

Más allá del aspecto industrial, el acuerdo también representa un avance significativo en la cooperación estratégica entre Australia y Japón. Ambos países han incrementado su colaboración en materia de defensa durante los últimos años mediante ejercicios conjuntos, intercambio de tecnología y programas de interoperabilidad, consolidando una asociación orientada a fortalecer la seguridad en el Indo-Pacífico. La firma de este contrato amplía esa cooperación al ámbito de la construcción naval de alta tecnología.
Con la entrada en marcha del Proyecto SEA 3000, Australia inicia una profunda renovación de su fuerza de superficie, incorporando una plataforma moderna que combinará capacidades de combate, automatización y crecimiento tecnológico. Al mismo tiempo, el programa refuerza la cooperación industrial con Japón y marca un nuevo capítulo en el desarrollo de la industria de defensa de ambos países, en un contexto de creciente interés por fortalecer las capacidades navales en la región del Indo-Pacífico.