Colombia participa por primera vez en el ejercicio Salitre 2026

Comandos de la FACh junto a helicópteros Black Hawk MH-60M de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) y los AH-60L Arpía y UH-60 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC). Foto: FACh
Tras doce días de ejercicios en el desierto de Atacama, finalizó la quinta edición del ejercicio Salitre, el principal entrenamiento militar aéreo multinacional organizado por la Fuerza Aérea de Chile en el norte de dicho país, que en esta edición contó, por primera vez, con la participación de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.

Un ejercicio nacido de la necesidad de operar bajo estándares OTAN

Este ejercicio, que nació en 2004, responde a la necesidad de coordinar operaciones bajo los estándares de la OTAN, a los cuales Colombia no es ajena: es la única nación latinoamericana reconocida como Socia Global de la OTAN desde 2017 y cuenta, además, con el estatus de aliado preferencial estratégico otorgado por Estados Unidos desde 2022. Esta condición le ha permitido homologar procedimientos de la OTAN y realizar ejercicios con los países miembros para fortalecer sus capacidades.

Cuatro capacidades colombianas desplegadas en Chile

La Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) se hizo presente en Salitre 2026 con cuatro de sus capacidades: los helicópteros de ataque Sikorsky AH-60L Arpía IV, su versión utilitaria UH-60L, los aviones de combate de apoyo cercano A-29B Supertucano y un avión de transporte estratégico C-40 (B-737 400SF), los cuales recorrieron más de 3.300 km desde territorio colombiano hasta Chile.
El Mayor Camilo Botía, piloto del helicóptero de ataque Arpía IV, manifestó: “…Las expectativas son muchas. Estamos muy contentos y felices de estar aquí en Chile participando en Salitre 2026. Es la primera vez que un helicóptero de ataque participa en este país en este tipo de ejercicios…”
Afirmó, además, que el ejercicio Salitre le ha permitido a la FAC intercambiar conocimientos en técnicas, tácticas y procedimientos ya desarrollados durante años en teatros de operaciones reales en Colombia.

El Arpía IV: evolución colombiana del Blackhawk

El helicóptero AH-60L Arpía IV es la evolución que ha tenido este ingenio colombiano sobre el helicóptero Blackhawk, que Colombia opera desde julio de 1988, y cuya primera modificación —la versión Arpía I— nació en 1995. Su versión más avanzada, el Arpía IV, incorpora misiles antitanque Rafael Spike LR, ER, y el misil Rafael NLOS, con más de 25 km de alcance, capacidad que le permite ejecutar misiones aire-tierra contra objetivos estratégicos. En el ejercicio Salitre, el AH-60L Arpía IV desarrolló misiones en distintos dominios operacionales y coordinó acciones con controladores aéreos avanzados (JTAC) y unidades terrestres para realizar apoyo aéreo cercano.
Helicóptero de ataque de la Fuerza Aeroespacial Colombiana Sikorsky AH-60L Arpía IV.

Composición del contingente colombiano

La representación colombiana en Antofagasta estuvo integrada por 77 efectivos, aviones de combate A-29B Supertucano adscritos al Escuadrón de Combate Nro. 211, Sikorsky UH-60L Blackhawk del Escuadrón de Operaciones Especiales Nro. 513, Sikorsky AH-60L Arpía IV del Escuadrón de Combate Nro. 55, y un C-40 (Boeing 737-400SF) del Escuadrón de Transporte Nro. 811.

Un ejercicio que crece edición tras edición

El ejercicio Salitre, con más de dos décadas de historia, ha ido escalando tanto en complejidad como en número de países participantes. La presente edición contó, además, con la participación de los cazas F-39 Gripen de la Fuerza Aérea Brasileña, aeronave de combate seleccionada por la Fuerza Aeroespacial Colombiana en sus versiones E/F. Este contrato, valorado en cerca de 4.400 millones de dólares, cumple casi un año de ejecución; se espera el arribo de las primeras unidades en 2027, así como la muy probable participación de este caza por parte de la FAC en ediciones posteriores.
Helicópteros Blackhawk de la FAC

La fase LIVEX: misiones combinadas bajo un mando unificado

De esta forma, la primera participación colombiana en este ejercicio regional —que incorporó medios de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos y Paraguay, este último con sus recién incorporados Supertucanos— inició con la fase LIVEX (Live Exercise). Durante esta fase, las fuerzas combinadas llevaron a cabo un amplio abanico de misiones: barridos de superioridad aérea, supresión de defensas antiaéreas, apoyo aéreo cercano, reabastecimiento en vuelo, evacuaciones aeromédicas, lanzamientos de paracaidistas y operaciones de ayuda humanitaria. Todo ello bajo el concepto de Large Force Employment (LFE), con paquetes de fuerza integrados que permitieron generar efectos simultáneos en múltiples dominios.
Este ejercicio multidominio, realizado del 29 de junio al 10 de julio, incluyó Operaciones Aéreas Combinadas (COMAO) bajo estándares OTAN, además de operaciones terrestres, espaciales y cibernéticas. El objetivo principal es generar operaciones simultáneas a través de un mando unificado: cada día, una de las naciones participantes designa a un Mission Commander responsable de conducir las COMAO, un rol que se compara con el de un director de orquesta, ya que coordina decenas de aeronaves y activos en tierra para lograr un objetivo común.

“LIVEX es la ejecución real de misiones combinadas con una gran cantidad de aeronaves, todo bajo un solo Mission Commander”, explicó el jefe del Combined Air Operation Center (CAOC), coronel de aviación chileno Dabor Arbunić. “La fase FAM/FIT nos sirvió para volar juntos, conocernos, ajustar comunicaciones y maniobras. Ahora aplicamos ese conocimiento en misiones concretas con objetivos específicos”.

Fuerzas especiales, cazas de escolta y más de cincuenta aeronaves

La primera COMAO consistió en la infiltración de operadores de fuerzas especiales mediante helicópteros. Estos comandos contaron con el apoyo de los A-29B Supertucano e IA-63 Pampa en misiones de apoyo cercano (CAS), mientras que los cazas F-16 chilenos y los Gripen brasileños proporcionaron protección aérea superior para el ingreso seguro de las aeronaves en misión CAS. El despliegue contó con la maniobra de más de cincuenta aeronaves, incluyendo la vigilancia y protección del MQ-9 Reaper estadounidense.
El ejercicio también incluyó misiones con aviones Hércules para lanzamiento de paracaidistas, evacuaciones aeromédicas y puentes aéreos de ayuda humanitaria. Cada misión contó con su propia retroalimentación para posteriores planificaciones.

Balance final: 1.500 efectivos y más de 600 horas de vuelo

De esta forma finalizó, el 10 de julio, uno de los ejercicios más importantes de América Latina, tras dos semanas de intenso trabajo conjunto entre seis países que pusieron a prueba sus capacidades técnicas y operacionales frente a posibles misiones conjuntas ante crisis reales.
El debriefing final, o Hot Wash Up, se realizó en la Base Aérea Cerro Moreno. En su balance oficial, el ejercicio contó con 1.500 efectivos, 60 aeronaves, 379 misiones con más de un 90 % de efectividad y 601 horas de vuelo sin accidentes.
Salitre 2026 desplegó, para esta edición, los siguientes medios: F-16 Fighting Falcon, F-39E Gripen, F-5 Tigre III, A-29B Supertucano, IA-63 Pampa, MH-60M y UH-60L Blackhawk, AH-60L Arpía IV, MQ-9 Reaper, U-28A Draco, C-130 Hércules y KC-135E Stratotanker.

Avión de transporte estratégico C-40 de la Fuerza Aeroespacial colombiana. Foto: FAC

Foto: Fuerza Aérea de Chile